De Guantánamo (Want a name or want an amo) a Camagüey (Come away) no se pasa por Córdoba

El negrito Noséquédigo que habita en La Casa Negra de la ciudad de Wash-in-G,-t’On, ha aprendido, nadie sabe cómo, a decir Córdoba, una palabra que nombra una ciudad que no sabe ni si aún existe, ni dónde está.
_ Miedo me da, le dijo Salustiano a Hermenegildo _para los de casa, Gildo a secas_, es posible que pronto aprenda a decir Arrankudiaga o Alfajarín o Vilanova i la Geltrú o Erletxe (Elche), pero no creo.
_ Lo cierto es que hay para asustarse, contestó Hermenegildo _Herme para los de fuera_, los estadounideños, sean del color que sean, rojos, rosas, marrones, verdes o negros, nunca nos han nombrado para nada bueno, si se acuerdan de algún nombre de los de por aquí, puedes empezar a temblar. Durante siglos, dos, nos han ignorado, insultado, aíslado, hundido sus barcos y, dicidendo que fuimos nosotros, aplicándonos el tercer grado, pagándonos las guerras civiles y las del terror. Lo cierto es que me gustaría más que el negrito Noséquédigo no hubiera nombrado Córdoba para decir que es preárabe o postmusulmana o sede de la Inquisición tardía o copia temprana de Toledo o lo que sea que haya querido decir. El negrito Noséquédigo, terminó diciendo Hermene, estaría mejor en su casa, negra o blanca o roja, arreglando sus guantánamos, sus hipo-tecas y regando sus desiertos, y dejándo que árabes, judios y cristianos nos arreglemos por nuestra cuenta. Blackdaddy, come away (Cám agüey)

Escribe un comentario

Tienes que iniciar sesión para escribir un comentario.