Creo que soy racista, le dijo Venancia a Gregorio; entonces Gregorio le dio una paliza a Venancia, primero con la mano, luego con el puño, luego con un palo, después le asestó treintayocho puñaladas con cuchillo toledano y cansado ya de tanta sangre le aplastó la cabeza con el martillo pilón. Es que no se callaba la boca, le dijo Pueblo Llano al Juez que consolaba a Gregorio que se había hecho mucho daño en la mano. Paren el mundo que ahora bajamos.

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