El pueblo vasco sabe que es posible que el Yanolendakari se sienta abertzale, (que puede significar que uno es amigo de la patria, lugar de ovejas, o que es amigo de la riqueza, lugar de ovejas, también) o que se sienta quizá nacionalista o libertador, sabe que es posible que quiera ver naciones por todas partes, incluso donde nunca las hubo; el pueblo vasco sabe que es posible que esté muy enfadado, que grite y sienta traiciones a la patria; patria que, le guste o no, es una matria. Pero lo que el pueblo vasco sabe seguro es que el Yanolendakari arenga a las masas en español, que, siendo como es una palabra vasca, no es la lengua que más conviene a tanto grito, y supone que ahora que va a tener tiempo libre, para hacerse rico o para cuidar la matria o La Casa de la Madre, puede dedicarse a estudiar vasco, con calma, y puede también aprender a gestionar la rabia mientras va conjugando despacito el futuro del nor nori nork.
Y El Pueblo Vasco ha plantado un olivo, en el centro de la plaza, para que no se olvide nadie de lo peligroso que es arengar a las masas, sea el idioma el que sea.