El cartel cienporcienjovendedeusto se está cayendo de viejo

Abril 16, 2007

No sabemos quién diseñó la publicidad que nos han puesto en la puerta. Por su aspecto confuso y deslavazado parece el resultado de uno de esos trabajos grupales, o de grupo, que diluyen la jerarquía y anulan la responsabilidad.

Está basada, al parecer, en la leve idea de la juventud; lo que, semánticamente, Greimas y Coseriu podrían definir como lo-no-viejo. 

Suponemos que ha sido cosa de alguien que es “no-viejo”, porque no ha tenido en cuenta la posibilidad de que su idea fuera afectada por ese dios sin prisa alguna llamado Kronos.

Pero todo se cura, y tanto el diseñador como el gigantesco cartel han sido devorados por el implacable tiempo que ya va pasando.

No nos sentíamos bien cuando, al llegar a la pasarela, veíamos que cienporcienjóvenes no éramos y pensábamos entre cabizbajos y cariacontecidos: Aquí no nos quieren.

Y la cosa nos recuerda los días de noche nazi; porque nuestro, ya no tan joven, diseñador de reclamos podía haber escrito: Cienporcienario, o lo que es lo mismo, cienporcienno-judio. Todo se andará.


Olloevve de globurbabitante

Abril 15, 2007

Si te decidieras a salir a pasear por lo que queda de la Gran Vía del Níúbílbao, verías cientos de cosas tan nuevas que parecen viejas, construídas en elegante acero la mayoría de ellas y que contribuyen a aumentar el léxico de este idioma que no existe ni por aquí ni por allá, pero en el que estamos condenados a malentendernos todos, ya que los idiomas que, aparentemente existen, no los habla nadie en la villa o ciudad del de Haro.

Una de esas niubilbáinas maravillas se llama de por sí Olloevve, y esta justo, justo en la mitad de la Gran Vía; no sabemos qué puede significar, pero al pasar hemos oído cómo un africano de raza negra le decía a un chino de raza amarilla que charlaba con un indio suramericano de raza verde-oliva, que es así, olloevve, como los globurbabitantes de raza rosa le llaman al amor. ¡Quién puede saber!


La Puerta Fea De Isozaki

Abril 9, 2007

Notas para cuento relativamente largo

No hay acuerdo para el comienzo del cuento, que tal vez se sitúe en el lejano oriente; pero el final está claro, el protagonista del cuento, Arturo, se resbalará en El Deslizante Puente Calatrava y se cortará la yugular con los cristalitos que pasean juguetones por los cristales de la fatal pasarela, justo en el momento de llegar a La Puerta Fea De Isozaki.

Como Moisés, sólo verá la tierra prometida, Dé Níu Bílbao, no podrá entrar, y morirá solo, mojado, aturdido y desangrado; imagen incomparable del estúpido y desamparado urbabitante extraterritorial de las pseudociudades del veintiuno.


Caso de bajar a segunda

Abril 7, 2007

Dicen los más expertos que nos vamos a segunda, dicen otros que es porque tenemos una idea, luego dicen que es porque tenemos una idea que es mala, más tarde dicen que es malo tener ideas que parezcan malas a los expertos en saber cuál es la primera y cuál la segunda de las categorías. La cosa es que la cosa está fatal.  

Pero no es problema de las ideas, ni de las categorias, griegas por cierto, todas ellas.  Si descendemos es porque no sabemos nombrarnos como se debe. Llevamos el nombre extranjero o griego, y lo pronunciamos exóticamente además.

Así, athletes, -ou o, (leer azletes) es como le dicen en griego al maestro o al atleta o al que se ha ejercitado en algo. O tal vez sea athleter, -eros, o, (leer azleter) y, como no sabemos pronunciar bien ni el griego ni el inglo rosa que nos invade, nos llamamos a nosotros mismos en forma extraña y alienada.

Claro que en el desván no tenemos remedio alguno que evite nuestra anomía y menos aún el que nos vayamos directamente a segunda; pero, puestos a trabajar, podríamos dar con un nombre, en verdad, propio, que nos trajera de vuelta a primera.