Áilófiú Túdúpáilo, o de cómo el eurosueño América convirtióse en pesadilla

Febrero 28, 2007

Hemos abierto una nueva categoría para una vieja deuda, que está formada por todo aquello que hemos ido dejando por hacer o por decir, por miedo al miedo más que nada.

Por miedo a vuestra opinión, claro. Y a que dejéis de querernos, queridos lectores.

Exempli gratia, entre los amarillentos papeles que se amontonan en esa carpeta virtual a la que, esta mañana, hemos colgado la etiqueta de Túdúpáilo, está la hoja en la que puede leerse: De Los Nuevos Derechos o Ráit(e)s.

En esa carpeta duerme oxidado el boceto para un informe, comenzado hará esta noche mil años, en el que se intentará defender el derecho de las personas de por aquí arriba y de por ahí abajo, a no amar hasta morir a la lengua englandia, ni a los Sínson, ni a los Bítels, ni a los Rolistóns, ni a Nuestraseñora… duerme también la reivindicación del derecho de los eurohumanos a creer que Dessertha subuno, Dessertha subdos, Dessertha subtres… y así hasta cincuenta y tantas Desserthas subene… son un desastre o pesadilla de país, al que nadie debiera ni imitar ni admirar.

Y duermen la reivindicación y la carpeta y la categoría y el tudupáilo porque somos, aparentemente, unos cobardes. Hay tanto fascismo en obligarnos a decir que nos gusta la música ingala y folka, como en obligarnos a decir que nos gusta la jota aragonesa de los domingos en la Plaza Bilbaína y Nueva del Viejo Casco.

Y nos da mucho miedo el fascismo, por la experiencia, más que ninguna otra cosa.

Somos conscientes de que hace años que no escribimos más que belogas y artículos feos, incómodos y desafinados, por lo que hemos estado a punto de tirar éste por esa güindóu virtual llamada britónamente delít.

A punto sí, pero hemos reaccionado a tiempo de parar al autodestructivo ratón. El mundo con éste tudupáilico y feo artículo será un poco mejor porque será un mundo un poco menos asustado.

Seguimos construyendo diques, plantando maíz en las montañas y aconsejando a los tenderos sabios que vayan subiendo el negocio a la azotea del primer piso. Va a llover a cántaros.


Construyendo diques para pasar el rato que queda

Febrero 26, 2007

Vamos a necesitar todo el tiempo que va de ahora hasta el próximo cataclismo, palabra griega (katá + klysma -atos tó) que en español significa tanto desastre como inundación, para thinking.ar en todo lo que se va aquí diciendo.

Si encontramos lo interesante bajaremos rápido para contarlo.

Como, siendo tantos, sabemos hacer de todo, hemos empezado a construir algunos diques de contención y doma de cataclismos de genética variada, en los ríos, en las costas, en los puertos y en las casitas de segunda en primera línea de playa.

Contamos con todo tipo de subvenciones, préstamos y ayudas iúropcomunitarias, quedará bien, y nos sentaremos a ver llegar el kataklysmo, desde aquí arriba se podrá observar todo bien, bien, bien; tiempo tenemos.

http://akkraak.squat.net/pic/tabula.jpg

Tabula rasa


Algunas conclusiones sin lustre ni nada

Febrero 23, 2007

Al volver de Barcelona nos hemos dado cuenta de que no se nos había ocurrido que nuestro feo artículo del otro día pudiera dar lugar a conclusiones más o menos ilustradoras. Pero, tal vez, intentar concludingar sea una buena, creativa, rosinga y difícil idea (puedes leer áidía, si prefieres).

Veamos, la conclusión, nada ilustre, es que nos hemos ido quedando sin idioma y, lo que es peor, sin voz; por tu culpa, por su culpa, por nuestra culpa.

No parece, en principio, que este Planet sea el lugar más indicado para concludingar nada, pero no tenemos otro. Cierto que la facultad de filología inglesa está muy cerca, demasiado cerca del cadáver de la facultad de filología hispánica. Pronto no habrá más que cadáveres por aquí. Claro, claro, eso es, lo decimos por la facultad de filología vasca, que pronto será otro cadáver y entonces no quedará más que los restos del inglo rosa y el mal olor que dejan a su paso los muertos.

Pero la conclusión ilustradora no debe ser ésta. Porque, aparentemente, esto no ilustra nada.

Veamos, ¿cuáles son, entonces, las conclusiones ilustradoras?

Impósibol imaginigar, ádde mómen. Seguiremos thinkingando, si pósibol.


Dicen los ró(u)sas que bránd(o) es marcar

Febrero 21, 2007

Y nos vamos a Barcelona, por ver el mar y por hacer un curso de bránding(o), porque aquí no hay. No comunicamos bien, al parecer; no sabemos bránd(ar) bien las cosas, o no saben, porque nosotros, en cuanto volvamos del brandíngico curso, sabremos tanto que abriremos una escuela con brándinga registrada y todo.

Si nos va bien el negocio, haremos otro viaje a la capital del mediterráneo para estudiar náming(o) onomástico o tal vez búzzingo telefónico. Y nos vamos porque aquí ya no se está bien con tanto márketingo, o merchandísingo, que nos ha sobrevenido.

El artículo nos está quedando muy feo, pero no es todo culpa nuestra; las cosas están así y no parece que vayan a cambiar, digamos nosotros lo que digamos, exempli gratia, podemos decir a lo moderno que namingamos, marketingamos, merchandisingamos, buzzingamos y brandingamos, pero no siempre.


Frente al olivo grande del cercado sur del jardín lateral del lago hemos plantado un jacinto

Febrero 17, 2007

Un amigo nos dijo que ya era hora de salir, así que, mirando el reloj, vimos que tenía razón. Y, siendo, como era, domingo, nos acercamos a la linda plaza del antiguo Arenal del viejo Bilbao a comprar flores para los tiestos y tiestos para las flores, de barro, si se puede elegir.

Y, como andábamos mal de cash, compramos un jacinto que estaba de oferta porque el viento del oeste lo había tumbado de un aire.  Orgulloso, nuestro jacinto trataba de levantarse, y, por ver si lo conseguía o no, lo plantamos cerca de la ventana desde la que puede verse el lago.

http://www.infoagro.com/flores/flores/images/jacinto.jpg

Haciendo, como hacía, buena tarde, aprovechamos para quitarles el polvo a los descacharrados diccionarios de papel que se acumulan sin fuste detrás de los ordenadores nuevos. Allí encontramos un diccionario viejo, viejo al que le preguntamos sin mucha fe, ¿quién fue Jacinto? Y aprendimos que el viento del oeste es muy, muy fuerte, quizá debido a algún cambio helenico-climático anterior a Sócrates del que nosotros no tuvimos, aparentemente, la culpa.

Tan fuerte era el amor del viento del oeste que volvióse violento de homogénero. Y la víctima fue esta vez el pobre Jacinto. Por eso lo hemos plantado cerca del gran olivo, para que no se nos olvide que el amor, más que nada, mata.


Las montañas que tienen rota la parte de atrás

Febrero 8, 2007

Hemos estado viendo una película o filme, por eso se nos ha hecho tan tarde. Se llama Brokeback Mountain. Y cuenta cosas del amor entre dos pastores. Nos habían dicho que hablaba del amor entre dos vaqueros, o kaovóis, pero no hay que hacer caso de lo que dicen, casi nunca. Los dos pastores protagonistas de la historia son del mismo sexo, y viven en ese horrible país que convierte todo en basura, de colores, cierto, pero basura. Curiosamente el malo de la película es un vasco llamado Aguirre que habla euskera en inglés, como nosotros, suponemos que habrá estudiado tan complicada lengua en estas mismas aulas. Si nos atreviéramos, podríamos afirmar que no hay otro lugar en el mundo en el que pueda estudiarse tan extraña materia, pero no estamos de humor.

Y nos hemos alegrado de nuevo de no estar casi nunca en Dessertha, nos hemos alegrado de vivir en un pais en el que el que defiende al pueblo puede casarse con su novio y nadie, ni siquiera llamándose Aguirre, dice nada.

Es una película que habla de dos pastores tristes, no son pastores guéis, no. Son pastores tristes. Sad shepherds les dicen allí.