Dulz y Nea, o El rayo negro

Noviembre 29, 2006

Hay una palabra, amigo, que atraviesa todo tu texto como un rayo negro. Una palabra que lleva detrás toda la violencia del mundo, violaciones, golpes, sangre, secuestros ante los cuales el terrorismo queda ridículo, marginación, estigmas de clase varia, oscuridad y muerte. Y esa palabra, que aparece más de lo que conviene entre gramáticos, está prohibida en el Desván. Tratamos de imaginar, más tristes hoy que nunca, qué haría Don Quijote con quién tan frívolamente la usa, si viera que roza en lo más mínimo a Dulz y Nea. Esa palabra mal-dita no es exactamente el tabú, pero forma parte de él. Y duele oírtela decir, amigo, porque el médico Casa es ficción barata, rosa e inútil, pero tú eres gramático y real.


Extrañas discusiones

Noviembre 28, 2006

Las discusiones acerca de cómo deben de escribirse las palabras que vienen internéticamente de Inghilterra o Terra Ingla, o de la lejana Dessertha, como todo lo que de allí llega, no nos llevan a ninguna parte.

Cuando todas esas extrañas palabras se hayan fijado en la lengua nuestra de cada día, los que ahora navegamos, luchando contra vientos, redes y mareas por aprender sus formas y comprender sus significados, estaremos del otro lado de la gran puerta de ese cementerio que da, justamente, al mar.

Pero, quieras que no, llegará ese día y será lo mismo que ahora cuando no nos damos cuenta de que decimos: un iceberg partió el barco Titánico… y no: un aisbarg hundió al Titán… (Biquipedia)

Lamentablemente, no lo veremos, no lo oiremos, no lo diremos.

Para entonces, en la puerta del santo campo que nos albergue eternamente, colgará un letrerito rosa con una alegre leyenda que sonará, más o menos, así:

Loguínate al entrar, porque, al salir, ya no podrás logautarte

 


¿Quién es Alfonso Irigoien?

Noviembre 25, 2006

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Para acercar al lector a la figura de Alfonso Irigoien, vamos a dejarle aquí un enlace a una página escrita en euskera y otro a su traducción al español. El artículo está escrito después de la muerte de Irigoien, por el profesor Arejita. Fue en 1996.

Han pasado diez años, no parece mucho, pero, lamentablemente, el tiempo lo borra todo, y en los años que estuvimos en la facultad de filología vasca nadie nos habló de él, ni una sóla vez.

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Charlas, amores y otros fenómenos en nota sostenida número tres

Noviembre 21, 2006

Encontramos nuevos problemas, para nuevas charlas en nota tres, al aparecer la inocente palabra fenómeno. Porque, un fenómeno homosexual o un fenómeno heterosexual o un fenómeno guéi… ¿no hablan todos de amor?

De manera que no es el fenómeno ghéi, sino el fenómeno amor lo que no se puede nombrar, o tabú. ¿Tal vez?

Le hemos puesto una hache inter-calada a la palabra ghuéi para que quede mejor, o nos guste más. Al fin y al cabo, nadie sabe cómo se escribe.

Por otro lado, si existe un fenómeno homosexual, ¿puede existir un fenómeno heterosexual? ¿Son necesarios este tipo de fenómenos? ¿Cada cuánto tiempo?

Un tema difícil.

Carpe diem

Those of the attic


Notas para una conversación que irá de Gay a Guéi y vuelta

Noviembre 21, 2006

Nota número uno

Nosotros, en general, y sin mucho psicoanálisis, no somos homosexuales, somos, en general, heterosexuales. Y no nos importa mucho cómo se traduce esto a la lengua de San Francisco en fiestas; si ellos están alegres, nos parece bien; nosotros no estamos alegres casi nunca, tenemos demasiados problemas.

Si el problema es la palabra homosexual o heterosexual, podemos hablar de ello, si el problema son los amigos o los profesores o los dueños de las tiendas de ropa, también podemos hablar de ello; pero la palabra alegre escrita en inglés no es un tema que, en principio, nos interese mucho.

Pero, si, aún así, insistes en escribir la frase: Ama, aita, soy homosexual, diciendo: Mom, dady, I am gay, lo pensaremos y charlaremos de todas maneras.

Carpe diem

Those of the attic

Nota número dos 

Siguiendo con la charla, encontramos algunos problemas, como el de si realmente la palabra guéi es necesaria para entendernos, es decir, si significa algo distinto de homosexual. Si es así, pués que se quede, a lo espanis, si es necesario. Guéi, está bien.

Otro problema es el de saber dónde tiene uno el asiento. Si estuviéramos en San Francisco en fiestas, pués bien, pero estamos en Deusto, donde no hace mucho plantábamos tomates, y eso se nos nota, quieras que no. En San Francisco también cultivan cosas, no cabe duda.

Otro es el de que todas las palabras, o casi, han quedado inutilizables, exempli gratia, si decimos que estamos alienados, enseguida llega El octavo pasajero resucitando; si decimos que tenemos que centralizarnos, parece que nos hemos ido todos a vivir a Madrid.

De manera que se nos ocurre probar una palabra, y tal vez se entienda que estamos desejizados, que hemos perdido el eje, y giramos en el de otros que no ven cómo bailamos al son que más les gusta. Entonces ellos llegan, se ríen de nuestro servilismo y nos llaman basura en el mejor salón de nuestra casa.

A nosotros también nos gusta mucho el ánglico, y llegar a Estocolmo o a Pekín y entendernos con la gente sin problemas con el sueco o con el chino, porque todos conocemos la lengua englandesa. A great Idea.

Charlaremos, no cabe duda, el tema guéi, aparentemente, es más complicado lingüísticamente que humanamente.

Carpe diem

Those of the attic


Una insólita celebración no basurizada

Noviembre 19, 2006

No es difícil imaginar de dónde ha llegado el adjetivo basura; hasta hace no mucho era un nombre común, un simple, un sencillo sustantivo. Ahora es un peligroso adjetivo que sirve para todo y que llega, suponemos, del país basura, del país que inventó la basura-blanca, la comida-basura, la televisión-basura, la lectura-basura, el trabajo-basura, los artículos-basura y la vida-basura.

Tanta cosa-basura no podía menos que salpicarnos y dejarnos a todos, más o menos, basurizados. El verbo basurizar, que nace hoy, justamente en un desván en el que no encontrarás ni un ápice de ella, sirve para denigrar lo que toca, como bien sabe nuestro compañero Urko Herreros, al que le llamó la atención que uno de sus artículos pudiera adjetivarse de semejante manera-basura.

Y la cosa es que nosotros no escribimos artículos, ni vosotros, ni ellos, escribimos belogas, y esto está casi, insistimos, casi por inventar, y las belogas serán lo que nosotros digamos, nada más, son nuestro invento y no basura, para tranquilidad de muchos otros estudiantes que no se atreven a escribir una palabra.

Una beloga, ésta exempli gratia, es un medio de comunicación entre dos belogistas. De manera que no hay reglas, no hay definición para lo que es un belogista. A menos que digamos: Un belogista es alguien que se parece mucho a nosotros, y que escribe belogas que son comunicaciónes virtuales entre seres que han decidido belogar, verbo que nace ahora también.

Para celebrar tanto nacimiento, hemos escrito esta beloga, que nunca llegará al país basura por excelencia, Dessertha le llaman por no tener nombre. Es un nombre basura, pero no se merece más.


Web 2.0

Noviembre 18, 2006

Un tabú, una cabeza y el resto

Noviembre 18, 2006

No cabe duda de que somos todos muy diferentes del cuello para arriba que del cuello para abajo. Tenemos una cabeza civilizada, cibernética, inteligente, limpia y pura, y un extraño cuerpo en el que suenan sórdidos los tantanes más oscuros, primitivos, salvajes y sucios que uno se pueda imaginar.

Y así tenemos que vivir, viendo como en un momento somos similares a la luz cuando es capaz de medir la distancia desde casa a Saturno, y en el momento siguiente utillizamos lo peor de la parte primitivo bajoscura para sacarle un colacao con galletas a una máquina sigiloventiuno, inoxidable y cibernética con los piés.

Ser violento, en principio, no está mal; son así, sóis así, somos así, ¿qué le vamos a hacer?, la violencia no es nada si no se usa. Pero hay que saber bien que está y y hay que saber bien dónde está. Y está en el martillo, si la violencia es física, y en la palabra, si la violencia es lingüística.

El martillo deja de ser una herramienta que nos costó treinta mil millones de años inventar, y se mancha de sangre y no de óxido, y la palabra deja de comunicar y se convierte en tabú. Inventar el tabú nos costó bastante menos, pero golpea igual de fuerte, y a un número de personas casi infinito, por el mismo esfuerzo que hacemos para llegar hasta la caja de herramientas. De hecho, y desde que se dio cuenta de ello el buen Platón, ha sido considerada como el arma más peligrosa que existe.

El martillo golpea una vez y se guarda en la caja; la palabra seguira golpeando, indefinidamente, hasta que pierda el valor, hasta que cambie. Y lo hará, porque es sólo una palabra.


Tito Livio, Georges Dumézil y Michael Foucault

Noviembre 14, 2006

Esta es una nota para una posible bibliografía en la que no podrán faltar Tito Livio, Georges Dumézil y Michael Foucault, éste último dice:

“… pienso en los estudios efectuados de Georges Dumézil sobre las sociedades indoeuropeas. Saben que ha mostrado cómo las leyendas irlandesas, las sagas escandinavas, los relatos históricos de los romanos, tal como son reflejados por Tito Livio, o las leyendas armenias, cómo todo ese conjunto, que se puede llamar obras de lenguaje si se quiere evitar la palabra literatura, cómo todas ellas forman parte, en realidad, de una estructura de signos mucho más general [...] la literatura en aquellas sociedades funcionaba como un signo esencialmente social y religioso…”

Como es normal, no hacemos otra cosa que comentárselo a Odiseo, más conocido como Ulises, le hemos dicho, Mira, querido, no eres más que un cuento… pero han empezado a cantar las sirenas y nos hemos tenido que poner a cubierto. Cuando ha empezado a llover, las sirenas, aparentemente, se han callado. Ha sido entonces cuando Safo nos ha contado una leyenda armenia. Había buena mar y buena luna y éramos todos conscientes de no ser otra cosa que “obras de lenguaje” y de que estábamos formando parte de una estructura de signos muy, muy general… lo que, milagrosamente, no nos ha amargado la noche.


Después de que Isabel nos mostrara el camino

Noviembre 13, 2006

Hemos creado una nueva categoria en este misterioso lugar donde todo es posible, incluso que, decepcionados como estábamos, hayamos buscado, y encontrado, la vieja, nueva y completa gramática del euskera viejo y del euskera nuevo. 

Digamos que, no conociendo bien las posibilidades de esta beloga nueva, guorpresa y azul, usaremos aquello poco que sabemos, como es crear una categoría, Hizkuntzalaritza-kontsulten zerrenda, escribir aquí un artículo, y esperar que viejos nuevos amigos nos ayuden a mantener la citada gramática fuera de la estantería central de la nave grande que da al atrio mayor del desván, ya que es allí donde la hemos encontrado. Esperar que nos ayuden Dejando aquí sus comentarios.

Y la primera consulta ya es vieja también, y era acerca de cómo se debe escribir en euskera aquello de: Lista de consultas lingüísticas que nos preguntábamos ayer en un lugar más extraño aún que éste.

Bien, fuimos al cine e Isabel nos mostró un camino, hay que meter la pata, una y otra vez; y hay que esperar. Y en eso estamos.

En nuestra gramática, completa y granate, no hemos encontrado más que aquel conocido frío, soledad y dudas, y, cuando hemos conseguido cerrar la boca, hemos decidido lo de la nueva categoría y lo otro; y, las dudas, hélas aquí:

Debemos escribir: ¿Hizkuntzalaritza kontsulten zerrenda, o Hizkuntzalaritza kontsulteetarako zerrenda? 

 El rododendro de la entrada principal

Este es, más o menos, el rodo-dendro, o árbol de la rosa, que puede verse en cualquiera de las entradas principales de un desván. 

(La fotografía pertenece a www.parks.it)