Carpe diem quam minimum credula postero. Es posible que esta célebre y breve frase signifique algo así como: Aprovecha el día, cuanto menos confíes en lo postrero, mejor. Y es posible que no. Da un poco de miedo, si lo piensas. Si no lo piensas, posiblemente se te pase el día antes de que te des cuenta, y habrás llegado a lo postrero sin apenas disfrutar de nada. En cualquier caso, tú pierdes.
Como estaba lloviendo, nos hemos dicho: Pensemos un rato. Y, pensando, nos hemos tropezado con Horacio. Un hombre que escribió también otra célebre frase, para martirio de estudiantes de Teoría de la Literatura. La escribió en una epístola, que es como se llamaban entonces las belogas, y se la mandó a los pisones. La frase decía así:
Aut prodesse volunt aut delectare poetae, aut simul iucunda et idonea dicere uitae
No sabemos decirte quiénes eran los pisones porque, cuando pensábamos en ir a buscar un diccionario de epístolas, ha dejado de llover, y nos hemos ido a dar un paseo, por aquello de carpe diem y tomar un poco el aire, y ahora ya es demasiado tarde para encontrar diccionarios abiertos; así que, si el tiempo no mejora, buscaremos mañana. Si mejora, no.
Noviembre 21, 2006 a las 9:51 pm |
[...] Carpe diem [...]