Como todos los últimos sábados de més sin niebla, hemos salido de paseo. Esta vez sólo ha sido para disimular que salíamos de compras. Eso es. Seguimos buscando un juego para jugar en nuestras nuevas PSPs de color oscuro. Así pués, a pesar de los reparos de los más serios, hemos entrado en la tienda y hemos preguntado bien claro, aunque sin subir mucho la voz:
_ Perdone que le molestemos, señorita, ¿tendrían ustedes por casualidad un juego que se llama Zelda? La persona encargada de los juegos se ha reído, como hacía años, según sus posteriores y propias palabras; y nos ha contestado que no lo tenía, porque Zelda es un juego muy viejo. Entonces nos hemos lanzado diciendo:
_ Pero, señorita, el parchis, exempli gratia, también es un juego muy viejo y seguro que tienen ustedes un ejemplar en esa sección de tableros de madera, tabas de carnero y caballos de ajedrez.
_ Ya, así es, nos ha dicho la amable persona sin Zelda, pero es que los juegos informáticos se hacen viejos muy rápido.
_ ¿Cuánto de rápido?
_ Unos tres meses.
_ A, le han dicho los que leyeron el primer libro que publicó Unai Elorriaga.
Y nos ha contado muchas cosas la persona en cuestión; cosas raras como qué cosa es ahora una saga, y cosas normales como que hay muchas revistas en las que hablan de juegos, dibujantes, sogüer y novedades.
Y ahora estamos de nuevo arriba, con una PSP vacía y miles de revistas de colores con nombre englisio. Las imágenes y los dibujos representan personajes que nunca están, aparentemente, de buen humor, como si alguien les hubiera humillado de manera permanente e imperdonable. Los objetivos de los juegos no quedan nada claros y nadie parece saber nada de Zelda.
Alguien ha recordado que una vez, a mediados del siglo pasado y veinte, aprendió a hacer chocolate, y, viendo cómo le daba vueltas a la cuchara de madera, se nos ha ido pasando la tarde. Parece que, al fin, va a caer la niebla.
Publicado por Löss d’èl Dhêsbánn